jueves, 15 de diciembre de 2011

Formación turística en España: reforma universitaria ya

Reproducimos aquí un artículo de gran interés sobre los estudios de turismo en España realizado por el profesor Alfonso Vargas Sánchez, de la Universidad de Huelva.




¿Estamos perdiendo la batalla de la educación superior?
14 / 12 / 2011
¿Cómo puede ser España un país competitivo si su formación universitaria se está quedando a la cola de medio mundo? La Universidad española necesita una reforma a fondo, pero se carece del coraje y la visión de futuro necesarios para dejar de mirarse el ombligo y asumir que no lo estamos haciendo bien. Alfonso Vargas se pregunta: "¿Estamos perdiendo la batalla de la educación superior?"

Aunque va a  ser que no, con o sin Ministerio de Turismo hay que trabajar por arreglar muchas aspectos ligados a la competitividad de nuestro sector turístico.
Uno de ellos, no menor por cierto, es el de la educación superior. Cierto es que las competencias no estarán en el ente administrativo que corresponda al turismo (pongamos una Secretaría de Estado), pero lo que interesa es mejorar ese aspecto clave para el futuro de una industria tan trascendental para nuestra economía.
A poco que uno se mueva por el mundo, la respuesta a la pregunta que da título a este post es sí, rotundamente sí. Razones:
-Tenemos un sistema universitario arcaico y demasiado fragmentado, anclado en el paradigma de la cantidad, que evoluciona con demasiada lentitud, en el que la movilidad del profesorado es escasísima, al igual, en general, que la capacidad para atraer talento del exterior (alumnado y profesorado).
-La gobernanza universitaria no favorece un genuino sentido de lo que es gobernar: establecer prioridades y asignar recursos acorde con las mismas. Más bien se tiende al "café para todos", porque así es más fácil ganar votos con los que ganar elecciones. ¿Cómo es posible que España no sea una de las grandes potencias en formación e investigación en materia de turismo? ¿Cómo es posible que no se pongan en juego nuestros mejores recursos para conseguir este objetivo, que debería ser una prioridad nacional?
-En un sistema esencialmente político el principio del mérito y capacidad en el gobierno de estas instituciones queda en un segundo plano. Aplicar un principio democrático en los órganos de representación es correcto, pero aplicarlo a la elección de quienes, por ejemplo, han de dirigir centros de investigación, es confundir los términos. Elección democrática a ciertos niveles en lugar de concursos públicos abiertos y con los méritos curriculares por delante es una manera de proceder que no conduce, precisamente, a la excelencia (más bien a la mediocridad y a perpetuar las endogamias). Hemos mimetizado los vicios de la política al interior de las universidades, que deberían ser otra cosa.
-La actividad investigadora se ha sesgado hacia la publicación en revistas científicas de las denominadas de impacto. Es cierto que esta exigencia nos ha obligado a hacer mejor investigación científica y a ganar presencia en los círculos académicos internacionales, pero es hasta ahí hasta donde llega el referido impacto: esas revistas no son aptas ni son leídas por los tomadores de decisiones en el mundo real, ya sea privado o público. Muchos investigadores hacen un esfuerzo enorme por abrirse camino en esas revistas, pero sus hallazgos no suelen tener una traslación más allá ni, por tanto, repercusión práctica. En resumen: el sistema no ayuda a construir puentes entre el mundo académico y el empresarial; los esfuerzos, y por tanto los recursos, se dilapidan. ¿Tiene sentido publicar por publicar? ¿O publicar para que ese conocimiento lo aprovechen otros, en otros países?
-La última reforma de los planes de estudio ha sido un fiasco más; no hemos tenido capacidad ni para armonizarlos, no digo ya a nivel europeo (que hubiera sido lo ideal; la UE sigue siendo en buena medida una entelequia), sino tan siquiera a nivel de todo el estado español, lo que sigue dificultando la movilidad. Por supuesto, ni me refiero a las dotaciones presupuestarias.
-Si hay una actividad económica netamente global, que necesita de profesionales con una visión amplia, internacional, de lo que ocurre en el mundo, esa es el turismo. ¿Están preparadas nuestras universidades, en general, para formar a futuros profesionales con esa capacidad de competir en un mercado global, o seguimos con enfoques meramente localistas? No hay más que ver el cuadro de profesores, sus CVs, y la procedencia del alumnado (más allá de lo que representan los estudiantes Erasmus, que en la mayor parte de los casos, y hablo con algún conocimiento de causa, buscan más una experiencia vital -utilizando un eufemismo, sin perjuicio de su lado positivo- que académica. ¿Es necesario que haya estudios de turismo en todas partes?
-¿Cómo es posible, en estas condiciones, que nos hablen de calidad, la de verdad, no la que dice la burocracia universitaria que a tanta gente "entretiene", con la consiguiente merma de productividad? ¿Cómo es posible que el sistema haya estado expulsando, con jubilaciones anticipadas e incentivadas a cargo del erario público, a los más experimentados, maestros que en muchos casos han creado escuela? ¿Cómo es posible que un/a joven profesor universitario, que intenta hacer su doctorado, tenga que cumplir con un contrato que le obliga a cubrir 380 horas lectivas en varias disciplinas? La tan cacareada calidad es un engaño más.
-En los rankings a nivel internacional prácticamente no existimos, más allá de algunas estupendas escuelas de negocio.
-La apuesta que se está haciendo por la educación en otras partes del mundo, por ejemplo en China, nos deja verdaderamente en pañales. Sencillamente no podemos competir en medios, pero sobre todo en visión de futuro. Los estudios de turismo son un buen botón de muestra. Lo he vuelto a constatar estos días en Hong Kong, en una cumbre de gran alcance internacional. Da envidia constatar como se mueven en otros países: Australia, Nueva Zelanda,...,no digo ya EE.UU, Reino Unido, etc.
¿Alguien le presta atención, de verdad, a lo que pasa en nuestro sistema universitario? Aún está pendiente la gran reforma, que no es sino la de la gobernanza en las instituciones de educación superior. No hay más que mirar a las mejores universidades del mundo y aprender. Pero se necesita liderazgo y coraje para emprender las reformas precisas y cambiar; no burócratas que muevan papeles y no molesten, sino gente con visión, proyecto y peso académico. El último informe de un grupo de expertos internacionales, disponible en la web del Ministerio, da claves muy interesantes. Yo diría, utópicamente, que habría que aplicar la máxima de Schumpeter: la destrucción creativa. Como estamos no vamos a ninguna parte en un mundo también globalizado en la educación superior.

Publicada originalmente en la siguiente dirección de internet:  http://www.hosteltur.com/151710_formacion-turistica-espana-reforma-universitaria-ya.html


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Emisores maduros buscan algo diferente en España

Noticia enviada por Samanta Silverio Gómez


17 / 11 / 2011

Turoperadores y agencias europeos y estadounidenses buscan en los destinos españoles algo más que la clásica oferta, sobre todo entre los emisores más maduros, que quieren productos especializados capaces de volver a enganchar a sus clientes. Así lo recoge un reportaje que publica la edición de noviembre de la revista Hosteltur

Las agencias y turoperadores ofrecen un número cada vez mayor de productos para adaptarse a las exigencias de la demanda. Los consumidores de mercados maduros para España, como pueden ser el británico o el estadounidense exigen acceder a productos cada vez más específicos, vinculados a segmentos concretos e incluso, dentro del clásico sol y playa, buscan algo que los sorprenda.
Operadores que ofertaban el país centrado en destinos vacacionales han tenido que reciclarse. Es el caso de Saga Holidays, turoperador británico desde el que han explicado a HOSTELTUR que hasta hace poco no ofrecían city breaks, pero desde hace año y medio empezaron a comercializar destinos como Barcelona o Madrid. “Tenemos que ofrecerlo porque, si no, se van a la competencia”. Los clientes de este turoperador son mayores de 50 años, con un alto poder adquisitivo, que se alojan en establecimientos de categoría alta y que buscan algo diferente en destinos de toda la vida.
 Desde el turoperador estadounidense Prime Travelseñalan que Europa es para los ciudadanos de Estados Unidos un destino muy importante, porque es signo de seguridad, más aún en estos momentos, pero, al mismo tiempo “están más aventureros, quieren hacer cosas diferentes, aquí mismo”, explica el vicepresidente de la compañía,Ernesto Camacho.
Con sede en Florida, está especializado en viajes de estadounidenses a Latinoamérica pero hace ya cinco años que comenzó también con Europa, por la alta demanda. No sólo venden circuitos, sino cada vez más viajes independientes, y los turistas buscan algo muy específico, como la gastronomía, el turismo religioso, “cada vez más específico,  es un turista de mundo, que quiere ideas para hacer cosas”.
Dentro de la demanda de especialización la relacionada con la asistencia a eventos es un nicho creciente, que están explotando turoperadores como Thomas Cook en Reino Unido y que alimenta también las cifras de otros más pequeños, como es el caso del turoperador holandés Hannick Reizen, cuya Product Manager, Eveline van Stokrom, comenta que, para este operador especializado en opera y conciertos, Barcelona o Madrid son un clásico, pero hace unos años comenzaron a introducir Valencia en la demanda y ahora integrarán eventos en Andalucía, ya que crece el interés por el turismo cultural entre los consumidores holandeses y quieren asistir a espectáculos diferentes.
En la propia Europa, turoperadores como TUI y Thomas Cook llevan ya más de un año reconociendo que aguantan gracias a la demanda de producto especializado, que se mantiene muy elevada en relación a los estándar incluso dentro del propio segmento vacacional.
Productos específicos para familias, parejas o experienciales, son los que convencen a los mercados más maduros.
Y precisamente, el turoperador europeo que más adquisiciones ha realizado recientemente, el suizo Kuoni, ha estado centrándose en garantizar su presencia en los segmentos especializados que más crecen, y si puede ser combinado con países emergentes, mucho mejor.
Mención aparte merecen el caso de Rusia, para aquellas empresas españolas del sector que estén pensando captar este emisor. Porque, aunque aún se puede calificar como mercado emergente, comienza a asentarse, y, según explicó el director de la OET de MoscúFélix de Paz, recientemente se observa una tendencia del turista ruso a pedir una "sofisticación del producto",  quiere ya productos más concretos y diferenciados.
Por otro lado, también la oferta hotelera tiende a especializarse y pide a las agencias y turoperadores que reflejen en sus catálogos y descripciones las peculiaridades de su producto. La directora de Expedia Partner Service Group para España y Portugal, Carrie Davidson, considera que “como consecuencia de la crisis la demanda se ha especializado”. Añade que “los hoteles  están adaptando cada vez más su oferta a la demanda de producto especializado y nos piden que nuestro contenido y descripciones sea cada vez más detallada para poder reflejar las especificaciones concretas de su producto”.

Publicada originalmente en la siguiente dirección de internet:

http://www.hosteltur.com/146850_emisores-maduros-buscan-algo-diferente-espana.html

martes, 13 de diciembre de 2011

LAS NUEVAS TENDENCIAS DE LA TECNOLOGIA VS RECURSOS HUMANOS

Noticia personal elborada por Samanta Silverio Gómez


Como todos sabemos, la importancia de los recursos humanos ha ido adquiriendo valor a lo largo de estas últimas décadas.
Cuando han empezado a manifestarse las grandes empresas de manufacturas, el recurso humano todavía no se veía como algo importante para la empresa; no tenía mucha relevancia. Durante los años 60 y 80 empezaron a verle un significado a los recursos humanos. Y a partir de los 90 comenzaron a ver que el recurso humano podía influir en los resultados de una empresa; hasta que en la década actual se dieron cuenta de que el recurso humano era uno de los recursos claves para la empresa, del que dependerá en gran medida el éxito o el fracaso de una organización.
Todos los individuos estamos en continuo contacto con los recursos humanos de diferentes organizaciones. Desde por la mañana cuando el camarero del bar nos sirve el café, hasta cuándo vamos a realizar la compra en el supermercado, donde la cajera se dedica a pasar nuestros artículos de la compra por caja y a cobrarnos estos artículos.
Toda esta experiencia también la vive un turista; el cual primero tiene que organizar su viaje, llegar al destino a través de algún medio de transporte, donde es atendido por el personal de la empresa, hasta que llega al hotel, donde el recepcionista lo recibe tan amablemente para registrarlo y entregarle la llave al cliente. Por la mañana se levanta, le atiende el camarero en el desayuno y durante el día va ejerciendo una serie de actividades, en las cuales va a estar en relación constante con empleados de distintas organizaciones.
Pero en los últimos años se ha podido observar una tendencia de invasión de las nuevas tecnologías, que claramente ha sido un avance muy rápido y significativo para nuestra sociedad, ya que se han obtenido muchísimos beneficios debido a este avance tecnológico. Ha ayudado tanto a organizaciones para aumentar su productividad, como a los individuos, que han podido utilizar estas tecnologías eficazmente para satisfacer sus necesidades.
Sin embargo, también ha surgido la tendencia de sustituir a ciertos recursos humanos de las organizaciones por máquinas. Esto se ha podido observar en muchísimas organizaciones; desde los bancos, que ahora nos obligan a pagar impuestos, ingresar o retirar dinero de los cajeros  automáticos en vez de pasar por caja, donde nos atiende una persona. También se ha podido ver en otras empresas, como en los supermercados u otras grandes tiendas, donde ahora cada uno pasa sus propios artículos por una caja, sin estar presente ninguna cajera, que realice esta tarea por nosotros.
Igualmente también se ve afectado el sector turístico, ya que ahora el turista organiza sus propios viajes a través de internet, sin tener que pasar por una agencia física. En muchos restaurantes o cafeterías han implementado el self-service. Ya no nos toman el pedido en la mesa, ni nos sirven en la mesa, tenemos que levantarnos y servirnos a nosotros mismos.
Viendo todo esto, me surge una seria duda: ¿Qué pasará en el futuro?
Dentro de unos años, cuando me vaya a alojar en un hotel, ¿quien me atenderá?: el recepcionista que me atiende y me ayuda con tanta amabilidad, o una máquina sustitutiva, la cual me registra automáticamente y me da la llave para poder subir a la habitación.
Ya se han sustituido recursos humanos en muchos hoteles como el botones o el aparcacoches, ¿sustituirán a otros empleados como al recepcionista, el primer contacto del turista con el establecimiento por una máquina? Como hemos visto anteriormente, esto ya está pasando en empresas como los supermercados.
Las organizaciones obtendrán beneficios de estos sistemas, ya que ahorrarán costes de personal, pero ¿merece la pena sustituir a personas por máquinas?
Nosotros como clientes, ¿preferimos estos cambios, o nos están obligando a aceptar estas nuevas tendencias?

Artículo escrito por Samanta Silverio Gómez, alumna del Máster en Planificación y Dirección del Turismo. Facultad de Turismo y Finanzas. Universidad de Sevilla

martes, 8 de febrero de 2011

El concepto de turista

Trabscribo aquí las opiniones que algunos de los alumnos del Master oficial sobre "Planificación y Dirección del Turismo" colocaron en el cuaderno de bitácora de la asignatura de "Dirección Estratégica de los Recursos Humanos en las organizaciones turísticas". 

La entrada que dió lugar al origen de la discusión y debate, publicada por Alicia Morgado Cerro, fue la siguiente:

<<Según la OMT, "el turismo comprende todas aquellas actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año y mayor a un día, con fines de ocio, por negocios o por otros motivos".
Esta definición condiciona el ser turista a permanecer durante un tiempo determinado en el lugar de destino, en concreto, a pasar en el mismo un mínimo de una noche. Sin embargo, mi concepto de turismo y por tanto, de turista, varía un poco con respecto al suyo.
Yo consideraría al segmento de los excursionistas dentro del de los turistas o, ¿acaso no demandan los mismos servicios que aquellos a los que realmente se los denomina como turistas? Porque, a pesar de que los excursionistas no utilizan la infraestructura de alojamiento, si que van a comer a los restaurantes, demandan los servicios de quías turísticos, pagan, igualmente un precio de entrada por su visita a museos o monumentos, o compran souvenirs y, realmente, realizan el mismo tipo de actividades que los "turistas" durante su estancia en el destino, con la única diferencia de que ésta no es tan prolongada como en el caso de éstos últimos.
¿Por qué, entonces, no se los considera integrados dentro del grupo de los turistas?>>






<<Quizas lo que quiera decir la Omt es que es bueno diferencia entre el que "gasta algo mas en alojamiento", y por ello crea mas riqueza, y el que no "gasta en alojamiento", y por ello no se puede medir igual.
Claro que los dos son turistas o excursionistas, pero los dos no pueden tener la misma consideracion, ser turista es casi lo mismo que excursionista, pero entonces por esa reflexion, excursionistas seria lo mismo que cliente de paso, que el cliente itinerante, etc.. lo que entiendo que quiere hacer la Omt es diferenciar el grado de implicacion de uno y de otro; uno como dinamizador de pequeños servicios, y otro generador de riqueza, si o no ???>>

Comentario realizado por  Francisco Orgaz:

<<Yo pienso como tu última reflexión Javier. En un turista y un excursionista no desempeñan un mismo papel. En el primer caso encontramos, el turista, que genera mas riqueza, o sea más gasto en el destino, ya que este pernocta mínimo una noche en el destino, o sea ya deja gastos en hotel, también posiblemente tenga cena fuera del hotel, y además aprovechará para ver algún lugar relevante de la ciudad. Por otro lado el excursionista tiene un gasto menor. Este no pernocta en la ciudad, sino que la disfruta de paso, dejando gastos muy pobres, como pueden ser algún souvenir o alguna entrada a algún lugar turístico de la ciudad.>>

Comentario realizado por  María:

<<En mi opinión, la distinción no me parece mal. No creo que se trate de una cuestión de importancia, sino de algo más práctico.

Medir al turista es relativamente sencillo pues se pueden obtener bastantes datos a través de los alojamientos. Por el contrario el excursionista debe ser bastante más "escurridizo", y en cualquier caso va a requerir de otros métodos de estudio.

Además, suele haber ofertas de ocio o actividades en un destino turístico estrechamente ligadas a la pernocta.

De todas formas, creo que las ciudades más turísticas suelen ser también las que más excursionistas reciben y no debe ser un segmento nada desdeñable puesto que, por ejemplo, los cruceristas están bastante solicitados. Por cierto, a ver si los vemos pronto por Sevilla.>>

 Comentario de Roxanne:

<<Lo que me parece curioso con el concepto de las definiciones es que muchas veces, no nos ayudan mucho en aclarar una idea sino que agregan confusión. Es que está todo muy subjetivo pero en este caso, la diferencia vendrá de la pernoctación y entonces del uso de las infraestructuras del alojamiento.

Pero lo que me parece aún más curioso es que según esta definición de la OMT, hace casi 5 años que vivo en países como “turista” porque estudio durante algo como 9 meses y después voy a trabajar en otro país o vuelvo a casa durante unos meses. Pero mi actitud en el país de acogida no es de turista o a lo menos, no pienso que lo sea porque claro que voy a visitar los monumentos famosos pero también intento conocer y experimentar la cultura, las tradiciones, la comida etc. lo más posible. Entonces, esta definición no me parece ser correcta para personas como yo que vienen a estudiar en un país durante un mínimo de un año académico. Eso es porque viven en pisos compartidos con gente o internacional o nacional y claro usan algunas de las infraestructuras turísticas como los restaurantes, los monumentos, compran souvenirs pero también hacen parte de la cultura del país. Entonces, somos turistas algunos días y otros estudiantes normales con una vida rutinaria parecida a la de los españoles. Me gustaría ser reconocida como algo más que el sencillo turista…>>

Comentario realizado por María del Mar Sáez:

<<Pués yo estoy contigo Alicia, pienso que debería incluirse, ya que la OMT no mencionada nada del gasto que tiene q llevar a cabo la persona (ya sea turista o excursionista), por tanto, aquella persona cuyo fin sea realizar actividades turísticas, independientemente del gasto que realice, debería ser incluida dentro de la definición de la OMT, dentro de esta catalogación como "turista" ya se podrían hacer distintas e infinidad de clasificaciones, como los que pernoctan, los que no pernoctan, los de un gasto medio elevado, los de un gasto medio reducido.

Aún así, y volviendo al tema turista-excursionasta, pensemos que no porque pernocte en un lugar, el gasto medio que realice va a ser mayor, hay multitud de variables que deberían ser consideradas.>>

Comentario final de Alicia Morgado Cerro:

<<Vuestros comentarios me han hecho reflexionar (esto, en parte, era lo que pretendía, ya que tenía presente el hecho de que mi pensamiento pudiese ser equivocado) y creo que los que no estáis de acuerdo con mi comentario, tenéis razón e parte, ya que la OMT tiene que llevar acabo de algún modo una distinción.
Sin embargo, yo no considero que un turista tenga porqué gastar siempre más que un excursionista. Hemos de tener en cuenta que una persona que pernocte tan sólo una noche en el destino, no tiene porqué hacer en el mismo un gasto superior a una que no pernocte. Puede que la que pernocta, al tener que dedicar parte de su presupuesto al alojamiento y,por tanto, distribuirlo entre más servicios, recorte más en el gasto destinado a cada uno de los otros servicios que pretenda consumir, o incluso evite consumir algunos de ellos.
En realidad, consirero que este gasto dependerá del poder adquisitivo de cada turista o excursionista en cuestión.>>

miércoles, 26 de enero de 2011

Comenzando la colaboración

Nuestro amigo José Manuel Vinagre nos ha pedido a los profesores de la Facultad de Turismo y Finanzas de la Universidad de Sevilla que colaboremos en la tarea de dotar de contenidos al cuaderno de bitácora (vulgo internauta “blog”) titulado “El turista incidental”. Buena iniciativa, estimado amigo. Espero que seamos capaces de responder a la misma. Voy a empezar con este pequeño grano de arena relativo al título de esta página de opiniones y noticias en torno al mundo del turismo y de la actividad docente que desplegamos en nuestro centro de enseñanza.
Para la Real Academia Española (RAE), un turista en “una persona que hace turismo”. Seguro que todos nosotros entendemos este término y, casi con certeza, en más de una ocasión hemos sido turistas. Del mismo modo, en muchas otras ocasiones, hemos visto a algún turista recorriendo nuestra ciudad. No obstante, esa definición tan simple de la RAE engloba hoy en día una gran variedad de facetas relacionadas con “hacer turismo”. El modo de hacer turismo de nuestro siglo XXI tiene grandes diferencias con respecto a lo que era hacer turismo en los siglos XIX y XX. Hoy en día, con el auge de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, los turistas no se dedican exclusivamente a visitar países y conocer nuevas culturas, nuevas personas y nuevos lugares, sino que, además, buscan esencialmente tener nuevas experiencias. Hoy hacer turismo es algo más que simplemente hacer y pretende convertirse esencialmente en una experiencia personal y vital diferente, nueva, en ciertos casos, hasta emocionante y estimulante.
Los nuevos turistas, esos que se mueven por la red de redes, que hacen uso de internet para comunicar y compartir sus experiencias se pueden clasificar en una nueva etiología, de acuerdo con Tirso Maldonado, quien distingue entre  “consumer”,  “prosumer” y  “adprosumer”. Como señala Juan Sobejano en su página personal (http://www.juansobejano.com/innovacion-en-rrhh/), el “consumer” es aquel turista que simplemente pretende disfrutar del servicio sin más, que actúa como un simple y mero consumidor. Por su parte, el “prosumer” es aquella persona que es a su vez `productor y consumidor, es decir, que <<crea el producto que va a consumir>>; se trata, esencialmente, de un consumidor activo que busca información, que navega por la red buscando la opinión de otros turistas, etc. La tercera categoría, el “adprosumer”, está formada por aquellos clientes que actúan como un <<prosumer activo, el viajero que crea su propio producto y luego publicita la experiencia. Como el prosumer, vive en un entorno 2.0, pero ahora en su totalidad. La información en este caso es bidireccional, de modo que además de consultar las opiniones de otros es prescriptor al publicitar las suyas. Suele también alejarse de paquetes y experiencias estándar, buscando la variedad>> (Sobejano, dixit). En este sentido creo que lo que pretende nuestro amigo José Manuel con la puesta en marcha de este cuaderno de bitácora es que todos nosotros podamos convertirnos en colaboradores de esta nueva tipología de turistas. Que fomentemos ese espíritu participativo y activo que caracteriza a los “adprosumers”, pero que, al mismo tiempo, demos cabida a los intereses y necesidades de las otras dos categorías: “consumer” y “prosumer”.


Según la Real Academia Española (RAE), el término incidental es un adjetivo que tiene un doble significado. El primero es algo “que sobreviene en algún asunto y tiene alguna relación con él”. El segundo significado de este adjetivo es: “dicho de una cosa o de un hecho: Accesorio, de menor importancia”. Parecería que nuestro amigo José Manuel desea que este instrumento que pone en manos de la comunidad universitaria de la Facultad de Turismo y Finanzas se convierta en algo sobrevenido a los estudios y experiencias de nuestros alumnos, principalmente, pero, accesoriamente, también, al resto de miembros de la citada comunidad (personal laboral, investigadores, profesores, equipo de dirección,…). Pues eso, lo que aquí iremos diciendo cada uno de los colaboradores será algo relacionado con la actividad turística, en algunas ocasiones desde la óptica del formador, en otras desde el punto de vista de quien tiene una experiencia turística. Ciertamente, esta experiencia comienza como lo que señala el término incidental: como algo de menor importancia, accesorio. Espero que a lo largo de su andadura, gracias a la participación activa de los miembros de la colectividad de docentes y discentes en las enseñanzas de turismo de la Universidad de Sevilla, esta herramienta pueda convertirse en algo más sustancial y de mayor relevancia para la formación de todos nuestros alumnos en la Facultad de Turismo y Finanzas.
Por último, quiero señalar que me gustaría que esta colaboración que hoy escribo no sea eso, algo puramente incidental, anecdótico, sino que se convierta en la primera de muchas.

Un saludo para todos los que nos leeís de Juan D. Ganaza.

martes, 25 de enero de 2011

Iniciativa empresarial a partir de un trabajo fin de máster

El pasado 19 de enero el alumno Manuel Pérez Serradilla expuso su Trabajo Fin de Máster en Dirección y Planificación del Turismo cuyo titulo es "Aproximación a la implantación de un club de producto en la comarca Aljarafe-Doñana". El trabajo consiste en la creación de paquetes turísticos que puedan ser comercializados. Lo novedoso es que los paquetes turísticos creados ya se comercializan en una página web creada por el alumno: www.andaluciaexperiencias.com.
Por tanto, hablamos de una iniciativa empresarial turística que nace a partir de un trabajo fin de máster y que está en marcha. Así, podemos contratar paquetes como Gustaljarafe,Naturaljarafe,Culturaljarafe, Camino rociero nocturno en coches de caballo en Doñana, paseo en catamarán por el Guadalquivir, Isla Mínima, etc..