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miércoles, 18 de enero de 2012

La crisis crea el turista X-tremo

Noticia enviada por José Juan Márquez Espino

Tras cuatro años de recesión económica, surge un consumidor con nuevas pautas

29 / 12 / 2011 (Publicado: 28 / 12 / 2011)

La recesión económica que afecta a España desde 2008 ha creado un nuevo tipo de consumidor, el "comprador X-tremo", según apunta Gfk, empresa especializada en estudios de mercado.
“Son notables las diferencias que se aprecian en los consumidores desde el inicio de la crisis. Ahora el comprador X-tremo asume y manifiesta su poder”, explica GfK en su estudio “Cambio en los hábitos de consumo en periodo de crisis”.
Dicho estudio se realizó a partir de 1.012 entrevistas realizadas en hogares a población española mayor de 15 años.
“Podemos hablar de una nueva generación de compradores que buscan mantener el control y ganar en el juego de hallar el mejor precio”, explica Gabrielle Nauton, responsable del estudio de GfK.
Y es que el comprador X-tremo “cuenta con más tecnología, herramientas y recursos para acceder a la información sobre el producto”.
De este modo, un 40% de los entrevistados considera que, “gracias a la crisis, ha aprendido a comprar mejor”.
De hecho, un 45% de los consumidores españoles señala que ahora destina más tiempo a informarse sobre los productos antes de adquirirlos.
Recortes en el presupuesto de viajes
De acuerdo con dicho estudio, el 37% de los encuestados reconoce haber reducido su gasto de vacaciones en 2011. El año pasado, dicho porcentaje fue del 35%.
“El consumidor ha descubierto nuevas vías para acceder a los productos que quiere por un precio menor. Los canales outlet y los portales comparadores de precios son buenos ejemplos de estos mecanismos”, dice Gabrielle Nauton.
Un 40% de los entrevistados considera que, “gracias a la crisis, ha aprendido a comprar mejor”
 
Publicada originalmente en la siguiente dirección de internet:
http://www.hosteltur.com/154590_crisis-crea-turista-x-tremo.html


 


 

La tecnología cambia el turismo

Noticia enviada por Marco A. Simbrón Moreno

Contratar viajes durante las 24 horas, cualquier día de la semana, es fácil. El avance de las nuevas tecnologías y la confianza de los usuarios en internet  han hecho que el turismo on-line haya crecido en los últimos años.
La tecnología y el turismo van de la mano. Atrás quedaron las horas muertas esperando a un agente de viajes pueda atenderle para contratar tus vacaciones. Durante los últimos años, el negocio de los viajes on-line ha crecido. De hecho, España es el tercer país de Europa, tras el Reino Unido e Italia, en volumen de compra a través de dispositivos móviles. El aumento del uso de las tecnologías y la tendencia de la población a diseñar los viajes según sus gustos o posibilidades,  ha hecho que la mayoría escoja las webs para elegir sus escapadas.

Según los datos de la consultora Brain Trust CS, especializada en el sector turístico, en el año 2020, el 80 por ciento de las compras de billetes se realizarán on-line. Por esta razón, las empresas turísticas deberán adaptarse a un usuario tecnológicamente experto, informado, exigente.

El gran cambio que estamos viviendo es que salimos de un entorno de agencias de viajes, donde nos tenemos que desplazar, y que sólo está abierta ocho horas al día, a un entorno en el que podemos reservar las 24 horas del día desde cualquier punto del planeta, con nuestro ordenador, tableta y smarthphone,  «Lo que se quiere conseguir es hacer más corta la distancia entre las compañías y los usuarios cibernautas».
Hace unos años, los usuarios dudaban a la hora de facilitar sus datos personales de sus tarjetas de crédito en los diferentes portales de venta on-line. Sin embargo, gracias a la buena aceptación de internet entre la sociedad, ese temor se ha perdido.
Además de las agencias on-line, hay otras piezas que completan el puzzle del turismo del siglo XXI. Los comparadores de precios como Trivago cuentan ya con 15 millones de visitas al mes. «El usuario es cada vez más independiente, más escéptico e incluso más infiel a las marcas, y quiere resultados personalizados», argumenta Prisilla Regueiro, directora de Trivago España. «Lo más valorado a la hora de buscar un hotel no es el precio, sino la posibilidad de comparar precios, la comodidad y la rapidez», continúa Regueiro. Además, las páginas web de viajes incluyen opiniones que facilitan al viajero la planificación de sus vacaciones, por lo que el usuario dispone de más información para tomar la decisión adecuada.  «Proporcionamos, también, una plataforma para aquellos que al regresar desean compartir sus experiencias, de modo que el siguiente viajero pueda consultar las opiniones personales de quienes ya han visitado el lugar», explica Blanca Zayas, responsable de comunicación de TripAdvisor. «Según un estudio realizado por PhoCusWright solicitado por TripAdvisor, el 96 por ciento de los encuestados afirmó que las opiniones compartidas en la web le ayudan a tomar una decisión más informada.

La oferta hostelera en la web se ha extendido también al sector de la gastronomía. Eltenedor.es nace como una red que permite reservar on-line un restaurante. «Vimos la necesidad de que el usuario tenía que contar con un servicio de reserva disponible las 24 horas del día», comenta Marcos Alves, director general de eltenedor.es. El usuario puede buscar el restaurante por el tipo de cocina, el precio, la zona..., además de consultar fichas detalladas de cada establecimiento. «En los próximos años se ahondará en el desarrollo de la personalización de contenidos en base a la experiencia del usuario», explica Regueiro. «La tecnología cada vez será más móvil, rápida e intuitiva para ofrecerle lo que necesita sin que tenga que buscarlo», finaliza Regueiro.

Publicada originalmente en la siguiente dirección de internet:  
3 Diciembre 2011. Por: La razón.es
A CONTINUACIÓN SE INCLUYE EL COMENTARIO PERSONAL DE Marco Simbrón.
 
Comentario personal.

En los últimos años, el sector del turismo ha tenido un crecimiento constante hasta convertirse en un pilar de la economía mundial, donde los cambios sociales y los importantes avances de la  tecnología han cambiado la forma de viajar, como su comercialización  y la compra de los productos turísticos. De igual modo, ha beneficiado la forma de promocionar y lanzar un producto en la red. Como la competitividad  de las empresas y los destinos turísticos.

El acceso a internet  nos permite acercarnos a los destinos virtualmente,  ayudándonos a cortar las distancias con diversos  proveedores con distintas categorías de producto y precios ofreciéndonos una diversidad de productos y de destinos turísticos.  Una gama tan amplia como el mundo mismo, con lo que podemos hacer una planeación minuciosa certera y confiable para elegir al  destino turístico que pretendemos visitar como turistas.

Las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías son cada vez más claras y confiables, donde el factor tiempo y comodidad marcan esta realidad y el precio es un factor decisivo. La tecnología ha permitido  ofrecer precios más competitivos y atractivos ya que en muchos casos se libera de la intermediación. Volviendo al turismo más flexible y accesible en términos económicos.
Por lo que como viajeros nos adaptamos a estos cambios y el ponernos al  día en la innovación de la tecnológica nos facilita y ayuda nuestro planteamiento vacacional. Dicho cambio es una realidad y convierte al  turismo, más accesible, más incluyente, más creativo y más ambicioso donde el turismo seguirá siendo una actividad de experiencias inolvidables.

martes, 13 de diciembre de 2011

LAS NUEVAS TENDENCIAS DE LA TECNOLOGIA VS RECURSOS HUMANOS

Noticia personal elborada por Samanta Silverio Gómez


Como todos sabemos, la importancia de los recursos humanos ha ido adquiriendo valor a lo largo de estas últimas décadas.
Cuando han empezado a manifestarse las grandes empresas de manufacturas, el recurso humano todavía no se veía como algo importante para la empresa; no tenía mucha relevancia. Durante los años 60 y 80 empezaron a verle un significado a los recursos humanos. Y a partir de los 90 comenzaron a ver que el recurso humano podía influir en los resultados de una empresa; hasta que en la década actual se dieron cuenta de que el recurso humano era uno de los recursos claves para la empresa, del que dependerá en gran medida el éxito o el fracaso de una organización.
Todos los individuos estamos en continuo contacto con los recursos humanos de diferentes organizaciones. Desde por la mañana cuando el camarero del bar nos sirve el café, hasta cuándo vamos a realizar la compra en el supermercado, donde la cajera se dedica a pasar nuestros artículos de la compra por caja y a cobrarnos estos artículos.
Toda esta experiencia también la vive un turista; el cual primero tiene que organizar su viaje, llegar al destino a través de algún medio de transporte, donde es atendido por el personal de la empresa, hasta que llega al hotel, donde el recepcionista lo recibe tan amablemente para registrarlo y entregarle la llave al cliente. Por la mañana se levanta, le atiende el camarero en el desayuno y durante el día va ejerciendo una serie de actividades, en las cuales va a estar en relación constante con empleados de distintas organizaciones.
Pero en los últimos años se ha podido observar una tendencia de invasión de las nuevas tecnologías, que claramente ha sido un avance muy rápido y significativo para nuestra sociedad, ya que se han obtenido muchísimos beneficios debido a este avance tecnológico. Ha ayudado tanto a organizaciones para aumentar su productividad, como a los individuos, que han podido utilizar estas tecnologías eficazmente para satisfacer sus necesidades.
Sin embargo, también ha surgido la tendencia de sustituir a ciertos recursos humanos de las organizaciones por máquinas. Esto se ha podido observar en muchísimas organizaciones; desde los bancos, que ahora nos obligan a pagar impuestos, ingresar o retirar dinero de los cajeros  automáticos en vez de pasar por caja, donde nos atiende una persona. También se ha podido ver en otras empresas, como en los supermercados u otras grandes tiendas, donde ahora cada uno pasa sus propios artículos por una caja, sin estar presente ninguna cajera, que realice esta tarea por nosotros.
Igualmente también se ve afectado el sector turístico, ya que ahora el turista organiza sus propios viajes a través de internet, sin tener que pasar por una agencia física. En muchos restaurantes o cafeterías han implementado el self-service. Ya no nos toman el pedido en la mesa, ni nos sirven en la mesa, tenemos que levantarnos y servirnos a nosotros mismos.
Viendo todo esto, me surge una seria duda: ¿Qué pasará en el futuro?
Dentro de unos años, cuando me vaya a alojar en un hotel, ¿quien me atenderá?: el recepcionista que me atiende y me ayuda con tanta amabilidad, o una máquina sustitutiva, la cual me registra automáticamente y me da la llave para poder subir a la habitación.
Ya se han sustituido recursos humanos en muchos hoteles como el botones o el aparcacoches, ¿sustituirán a otros empleados como al recepcionista, el primer contacto del turista con el establecimiento por una máquina? Como hemos visto anteriormente, esto ya está pasando en empresas como los supermercados.
Las organizaciones obtendrán beneficios de estos sistemas, ya que ahorrarán costes de personal, pero ¿merece la pena sustituir a personas por máquinas?
Nosotros como clientes, ¿preferimos estos cambios, o nos están obligando a aceptar estas nuevas tendencias?

Artículo escrito por Samanta Silverio Gómez, alumna del Máster en Planificación y Dirección del Turismo. Facultad de Turismo y Finanzas. Universidad de Sevilla

martes, 8 de febrero de 2011

El concepto de turista

Trabscribo aquí las opiniones que algunos de los alumnos del Master oficial sobre "Planificación y Dirección del Turismo" colocaron en el cuaderno de bitácora de la asignatura de "Dirección Estratégica de los Recursos Humanos en las organizaciones turísticas". 

La entrada que dió lugar al origen de la discusión y debate, publicada por Alicia Morgado Cerro, fue la siguiente:

<<Según la OMT, "el turismo comprende todas aquellas actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año y mayor a un día, con fines de ocio, por negocios o por otros motivos".
Esta definición condiciona el ser turista a permanecer durante un tiempo determinado en el lugar de destino, en concreto, a pasar en el mismo un mínimo de una noche. Sin embargo, mi concepto de turismo y por tanto, de turista, varía un poco con respecto al suyo.
Yo consideraría al segmento de los excursionistas dentro del de los turistas o, ¿acaso no demandan los mismos servicios que aquellos a los que realmente se los denomina como turistas? Porque, a pesar de que los excursionistas no utilizan la infraestructura de alojamiento, si que van a comer a los restaurantes, demandan los servicios de quías turísticos, pagan, igualmente un precio de entrada por su visita a museos o monumentos, o compran souvenirs y, realmente, realizan el mismo tipo de actividades que los "turistas" durante su estancia en el destino, con la única diferencia de que ésta no es tan prolongada como en el caso de éstos últimos.
¿Por qué, entonces, no se los considera integrados dentro del grupo de los turistas?>>






<<Quizas lo que quiera decir la Omt es que es bueno diferencia entre el que "gasta algo mas en alojamiento", y por ello crea mas riqueza, y el que no "gasta en alojamiento", y por ello no se puede medir igual.
Claro que los dos son turistas o excursionistas, pero los dos no pueden tener la misma consideracion, ser turista es casi lo mismo que excursionista, pero entonces por esa reflexion, excursionistas seria lo mismo que cliente de paso, que el cliente itinerante, etc.. lo que entiendo que quiere hacer la Omt es diferenciar el grado de implicacion de uno y de otro; uno como dinamizador de pequeños servicios, y otro generador de riqueza, si o no ???>>

Comentario realizado por  Francisco Orgaz:

<<Yo pienso como tu última reflexión Javier. En un turista y un excursionista no desempeñan un mismo papel. En el primer caso encontramos, el turista, que genera mas riqueza, o sea más gasto en el destino, ya que este pernocta mínimo una noche en el destino, o sea ya deja gastos en hotel, también posiblemente tenga cena fuera del hotel, y además aprovechará para ver algún lugar relevante de la ciudad. Por otro lado el excursionista tiene un gasto menor. Este no pernocta en la ciudad, sino que la disfruta de paso, dejando gastos muy pobres, como pueden ser algún souvenir o alguna entrada a algún lugar turístico de la ciudad.>>

Comentario realizado por  María:

<<En mi opinión, la distinción no me parece mal. No creo que se trate de una cuestión de importancia, sino de algo más práctico.

Medir al turista es relativamente sencillo pues se pueden obtener bastantes datos a través de los alojamientos. Por el contrario el excursionista debe ser bastante más "escurridizo", y en cualquier caso va a requerir de otros métodos de estudio.

Además, suele haber ofertas de ocio o actividades en un destino turístico estrechamente ligadas a la pernocta.

De todas formas, creo que las ciudades más turísticas suelen ser también las que más excursionistas reciben y no debe ser un segmento nada desdeñable puesto que, por ejemplo, los cruceristas están bastante solicitados. Por cierto, a ver si los vemos pronto por Sevilla.>>

 Comentario de Roxanne:

<<Lo que me parece curioso con el concepto de las definiciones es que muchas veces, no nos ayudan mucho en aclarar una idea sino que agregan confusión. Es que está todo muy subjetivo pero en este caso, la diferencia vendrá de la pernoctación y entonces del uso de las infraestructuras del alojamiento.

Pero lo que me parece aún más curioso es que según esta definición de la OMT, hace casi 5 años que vivo en países como “turista” porque estudio durante algo como 9 meses y después voy a trabajar en otro país o vuelvo a casa durante unos meses. Pero mi actitud en el país de acogida no es de turista o a lo menos, no pienso que lo sea porque claro que voy a visitar los monumentos famosos pero también intento conocer y experimentar la cultura, las tradiciones, la comida etc. lo más posible. Entonces, esta definición no me parece ser correcta para personas como yo que vienen a estudiar en un país durante un mínimo de un año académico. Eso es porque viven en pisos compartidos con gente o internacional o nacional y claro usan algunas de las infraestructuras turísticas como los restaurantes, los monumentos, compran souvenirs pero también hacen parte de la cultura del país. Entonces, somos turistas algunos días y otros estudiantes normales con una vida rutinaria parecida a la de los españoles. Me gustaría ser reconocida como algo más que el sencillo turista…>>

Comentario realizado por María del Mar Sáez:

<<Pués yo estoy contigo Alicia, pienso que debería incluirse, ya que la OMT no mencionada nada del gasto que tiene q llevar a cabo la persona (ya sea turista o excursionista), por tanto, aquella persona cuyo fin sea realizar actividades turísticas, independientemente del gasto que realice, debería ser incluida dentro de la definición de la OMT, dentro de esta catalogación como "turista" ya se podrían hacer distintas e infinidad de clasificaciones, como los que pernoctan, los que no pernoctan, los de un gasto medio elevado, los de un gasto medio reducido.

Aún así, y volviendo al tema turista-excursionasta, pensemos que no porque pernocte en un lugar, el gasto medio que realice va a ser mayor, hay multitud de variables que deberían ser consideradas.>>

Comentario final de Alicia Morgado Cerro:

<<Vuestros comentarios me han hecho reflexionar (esto, en parte, era lo que pretendía, ya que tenía presente el hecho de que mi pensamiento pudiese ser equivocado) y creo que los que no estáis de acuerdo con mi comentario, tenéis razón e parte, ya que la OMT tiene que llevar acabo de algún modo una distinción.
Sin embargo, yo no considero que un turista tenga porqué gastar siempre más que un excursionista. Hemos de tener en cuenta que una persona que pernocte tan sólo una noche en el destino, no tiene porqué hacer en el mismo un gasto superior a una que no pernocte. Puede que la que pernocta, al tener que dedicar parte de su presupuesto al alojamiento y,por tanto, distribuirlo entre más servicios, recorte más en el gasto destinado a cada uno de los otros servicios que pretenda consumir, o incluso evite consumir algunos de ellos.
En realidad, consirero que este gasto dependerá del poder adquisitivo de cada turista o excursionista en cuestión.>>