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viernes, 16 de diciembre de 2011

Un Libro revela que personas atractivas ganan 10% más

Noticia envianda y comentada personalmente por Guadalupe Jurado Delgado


Un Economista de EE.UU. señala que también son más productivas. Autor dice que mercado paga por un bien escaso como la belleza.
¿Hasta qué punto tener un buen aspecto asegura o ayuda el éxito profesional? Eso precisamente quiso responder el profesor de Economía de la U. de Texas, Daniel Hamermesh, quien desde 1996 estudia la relación entre el atractivo físico y el bienestar laboral de las personas. Su conclusión -que expone en el libro Beauty Pays: Why Attractive People Are More Successful- es clara: los guapos tienen mejores sueldos, beneficios y productividad que sus pares menos agraciados. Así de simple.
Usando datos de varios estudios, Hamermesh calculó que los trabajadores más atractivos físicamente perciben un 8% y 12% más de sueldo, en comparación con sus pares menos agraciados si se trata de mujeres y hombres, respectivamente. Esta brecha se estrecha a 4%, para ellas, y 3%, para ellos, cuando se hace la comparación con personas de belleza promedio.
Otro dato: las personas más atractivas son un 8% más productivo que el resto. ¿Por qué? Hamermesh dice que eso se debe a que la mayoría de las personas prefiere tratar con personas hermosas (según revelan los estudios) y por eso el mercado está dispuesto a pagar bien y mejor por este bien escaso. "La belleza es escasa y la gente está dispuesta a pagar por ella, al igual que por cualquier otra cosa que sea muy escasa. Por lo tanto, goza de una prima o beneficio en los mercados del trabajo, del matrimonio, de los préstamos, y sin duda, en otros", dice a La Tercera Hamermesh. En el caso del trabajo, señala el experto, eso los hace generar mejores ventas, lo que eleva su productividad, su sueldo y las ganancias de su empresa.
Una investigación anterior del profesor de la U. de Harvard, Markus Mobius, demostró que las personas atractivas eran mejor evaluadas en los trabajos y recibían mejores premios a igual función e idénticos resultados, debido a su mayor autoestima que les permitía desarrollar mejores habilidades sociales para encantar y convencer.
La bonanza de los guapos no termina ahí: el libro destaca que el 20% de aquellos que tienen mejor aspecto también generan más confianza al solicitar créditos, son invitados a más fiestas, son mejor tratados en restaurantes, hoteles y tiendas, se les destinan los viajes de negocios más codiciados y ocupan las oficinas más cómodas. Por si fuera poco, tienen mejor salud, son percibidos como más inteligentes y competentes, y finalmente son más felices.
"Para los hombres la mayoría de los resultados de felicidad extra se dan porque su buen aspecto les da mayores ingresos y una esposa algo más atractiva. Pero entre mujeres gran parte del efecto es directo: sólo el ser más atractivas las hace más felices, incluso sobre las ganancias o la capacidad para encontrar una mejor pareja", dice Hamermesh.
Pero no todo está perdido para los menos atractivos. Ni los mejores empleos ni los puestos de jefatura pudieron ser vinculados a ser más bello. Allí, factores como la educación y la edad pesan más, dice el autor.
Noticia publicada originalmente en la siguiente dirección de internet:


 MI ENTRADA DE OPINIÓN RESPECTO AL ARTÍCULO (Guadalupe Jurado)

En mi opinión, este es un tema que representa una injusticia social y laboral en toda regla. Tanto el reclutamiento, como selección, ascensos, salarios… deberían depender de criterios como la formación anterior, experiencia,  capacidades distintivas del trabajador etc. Sin embargo esta no es la realidad. La realidad es que un curriculum sin foto da muy mala impresión y que queda muy estético llegar a la recepción de un hotel y encontrarnos a un chico joven de 1.85m , rubio, con ojos azules y mirada penetrante, porque eso “vende más”, ofrece una imagen de la empresa, no importa si no es capaz de hacer una reserva, y no importa que ese señor bajito que llegó a la entrevista hablara dos idiomas más que él. En mi humilde opinión esa es la realidad de muchas de las empresas de servicios, que disponen de puestos cara al público. Es una forma de discriminación encubierta, que además depende de unos cánones de belleza impuestos por la sociedad, cánones, que pueden cambiar y que cambiarán.

Por otro lado encuentro un sin sentido que algunas empresas del sector turístico tengan este tipo de comportamiento puesto que ganan una imagen, pero quizás en detrimento de otros muchos elementos como es un servicio impecable, gracias a un personal más eficiente y eficaz.

Tampoco creo que se deban  hacer generalizaciones, habrá empresas en las que, afortunadamente, el aspecto físico no sea una característica principal que ha de poseer el trabajador. Si estas no existieran, tal vez sería mejor idea invertir en clínicas estéticas que en educación.