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domingo, 22 de enero de 2012

El perfil del líder. Política y empresa

Artículo de opinión personal de Miguel J. Gutiérrez Valdés

   Los departamentos de recursos humanos se enfrentan a la tarea de elegir a las personas que deben dirigir los grupos de trabajo dentro de la organización. Para ello deben fijarse en las cualidades personales de los candidatos y sus habilidades.
   En principio, podemos pensar que esas cualidades personales de liderazgo, pueden ser menos exigentes en el caso del líder de un negocio, que en el caso de un líder de la política. El líder de la política debe tener un alto grado de capacitación para, entre otras cosas, convencer a un gran número de personas, pudiendo conseguir  que éstas cambien sus ideas y su forma de actuar. Al mismo tiempo, deberá saber identificar con precisión las necesidades que desean satisfacer sus seguidores, a la hora de orientar sus políticas.
   Por otro lado, el liderazgo en una empresa, requeriría proporcionar estímulos a sus subordinados para la consecución de los objetivos, ganarse la vida y hacer las cosas bien obteniendo una satisfacción personal, entre otras.
   Esta visión del líder de negocio es quizás una de las más comunes y extendidas. Está basada en una concepción de la empresa como un sistema muy organizado, con un alto grado de normalización en los procesos. Serían organizaciones en las que se ha llevado a cabo una planificación a nivel operativo y estratégico, de manera que las personas tienen a su alcance una información clara, necesaria para el desarrollo de acciones, que van encaminadas al cumplimiento de los objetivos. En estas organizaciones, se debería realizar una buena selección y capacitación del personal, debería haber un sistema de recompensas y reconocimientos, etc.
   No parece por tanto, que en este caso sea necesario un liderazgo muy inspirado, como debería ser el caso de la política. Pero la realidad suele ser más compleja, no todas las empresas son como la que hemos descrito, y éstas además se enfrentan a continuos retos que  exigen a los líderes un alto grado de flexibilidad y adaptación, para afrontar los desafíos. Por otro lado, los continuos cambios en el entorno, hacen necesario que los líderes posean habilidades y cualidades personales que les permitan apoyar y convencer a sus equipos de trabajo, para la realización de nuevas tareas o cambiar la forma de hacer éstas. Necesitarán conseguir un alto grado de compromiso por porte de sus subordinados, mediante el conocimiento de los aspectos que más motivan a éstos, intentando adaptarlos al mejor cumplimiento de las acciones y los objetivos de la organización.
   Parece por tanto que en la actualidad, son identificables muchas características de los líderes políticos, en los líderes de las organizaciones modernas, y que a la hora de la elección de un buen líder, habrá que tener muy en cuenta además de sus capacidades técnicas y habilidades, muchos aspectos propios de las cualidades personales propias de un líder del mundo de la política.

miércoles, 11 de enero de 2012

Liderar equipos. Ética y participación

Noticia enviada por Samanta Silverio Gómez

El trabajo en equipo es un pilar fundamental del progreso social y del desarrollo personal. Ha demostrado su utilidad y validez tanto en el ámbito académico, a través del aprendizaje participativo y cooperativo, como en el ámbito laboral, inmerso en una creciente complejidad que hace que resulte cada vez más necesario aunar esfuerzos. El ser humano es un ser social que necesita del contacto con los demás, y éste, a su vez, está en el origen de su desarrollo como individuo. El aislamiento es, de hecho, uno de los peores castigos a los que puede ser sometido el ser humano.
Pero, ¿por qué resulta, en ocasiones, tan complejo trabajar en grupo?, ¿de qué depende la eficacia de los equipos de trabajo? Su tamaño y composición, su estructura y tipo de liderazgo, las características de los miembros que lo integran, y su grado decohesión, son variables que intervienen de forma importante. La cohesión, por ejemplo, nos muestra el grado en que el grupo está conjuntado, e implica un claro predominio del “nosotros” colectivo sobre el “yo” individual. Influye positivamente en aspectos tan diversos como la conformidad con las normas, la motivación y satisfacción, la coordinación y calidad de las interacciones, o la productividad y el logro de objetivos.
Los equipos que obtienen un alto rendimiento se caracterizan porque comparten un objetivo común, se sienten orgullosos de pertenecer al mismo, y muestran aprecio por sus miembros. Son grupos bien cohesionados, que mantienen una relación y una comunicación adecuadas, y cuyos miembros se desarrollan también individualmente a partir del grupo.
Para alcanzar ese nivel de eficacia, el desarrollo del trabajo en equipo requiere de la utilización de habilidades muy diversas, de comunicación, liderazgo, creatividad o solución de conflictos. En general, no participamos en la elección de los miembros de muchos de los grupos a los que pertenecemos. Surgen con frecuencia conflictos que, en todo caso, son inherentes a las relaciones humanas, y son un hecho natural en la fase inicial de formación de la mayoría de los equipos.
La comunicación resulta ser un factor esencial en la dinámica de los grupos, así como en la prevención y solución de conflictos. Optimizar el proceso de comunicación requiere de un esfuerzo de profundización en la búsqueda, no sólo de claridad, sino también de armonía, a partir de la empatía, la escucha activa y el respeto mutuo. Comunicarse bien precisa de una preparaciónprevia, y de una cuidada atención a aspectos tanto verbales como a no verbales. Pero cabe destacar que la orientación enpositivo de la comunicación es el elemento que más suele contribuir a optimizar las relaciones dentro del equipo.
Por lo que se refiere al liderazgo, cabría diferenciar entre liderazgo jerárquico, carismático o técnico, según venga determinado por la posición del individuo dentro de la estructura del grupo, por su carácter, o por su competencia en la actividad principal que desarrolla el equipo. En cualquier caso, su eficacia viene marcada, en gran medida, por los rasgos personales del líder, cuyo perfil suele aunar, además de capacidad de comunicación y motivación, características como equilibrio y seguridad en sí mismo, entusiasmo, asertividad, y capacidad de organización.
El liderazgo eficaz no dependerá exclusivamente de las cualidades del líder, o de la aplicación de un tipo de liderazgo más autoritario, democrático, paternalista o liberal. Más bien será función de su adecuación al momento evolutivo que vive el equipo. Así, desde el nacimiento del grupo, el líder debe poner sucesivamente énfasis en aspectos tan diversos como controlar, supervisar, asesorar o delegar. La clave está en saber aplicarlos con oportunidad, y en las dosis justas que requiere el equipo en cada momento. Así, por ejemplo, un grupo recién creado necesitará de un control más directivo, mientras que en su fase de madurez, requerirá de escasa supervisión a la vez que de un mayor grado de delegación.
Resulta esencial el sentido de la justicia y de la equidad que tenga y demuestre el líder, ya que suele llevar emparejada laautoridad moral necesaria para poder liderar de forma efectiva. El líder debe defender, cuidar, apoyar y confiar en su gente. Pero, además, aunque el liderazgo dependa principalmente de una sola persona, debe ser una actividad compartida en la que todos los miembros sean escuchados y respetados, perciban que sus sugerencias y aportaciones son tenidas en cuenta, y sientan que participan realmente en las decisiones.
En definitiva, podríamos resumir la esencia del trabajo en equipo en aspectos tan básicos como la actitud positiva y constructiva,la empatía, la integración, la equidad y la participación. De todos ellos, tal vez el último cobre una especial relevancia. Cada miembro del equipo puede participar de un modo u otro en aspectos tan primordiales como la asignación de funciones, la definición de objetivos o la toma de decisiones. Participar en el grupo implica también ser reconocido, sentirse parte importante, y poder intervenir en él de forma real, positiva, voluntaria y activa. El incremento de la participación reduce la incidencia de aspectos negativos, como la resistencia al cambio o el absentismo, e influye a su vez de forma positiva en la motivación, la productividad, la implicación con los objetivos y el compromiso con las decisiones adoptadas.
En los equipos, todos y cada uno de sus miembros son importantes, pero, del mismo modo, nadie debería llegar a convertirse en imprescindible. Lo que da el verdadero valor al trabajo en equipo son todas y cada una de las personas que lo componen, su comportamiento ético, el clima que son capaces de crear, y su predisposición para confiar, compartir y cooperar. Antes de hablar de eficacia en los equipos de trabajo, hay que reivindicar la ética y el respeto en las relaciones humanas en general.
Pasamos la mayor parte de nuestra vida integrados en diferentes equipos humanos. La convivencia y la cooperación abren las puertas al progreso social, y permiten avanzar en el crecimiento y la construcción de la propia identidad personal. El desarrollo del trabajo en equipo es un proceso en espiral, cuya eficacia se basa no sólo en el liderazgo eficaz o en la participación efectiva y el alto potencial de las personas que lo integran, sino también en la contribución que realiza el propio grupo al desarrollo de cada uno de sus miembros como individuos.

Artículo de opinión de Guillermo Ballenato, Responsable de Orientación

Publicado originalmente en la siguiente dirección de internet: http://www.rrhhmagazine.com/